Latitudes

Max Andrews and Mariana Cánepa Luna
martes 04 de septiembre de 2012

Latitudes is an independent curatorial office initiated in April 2005 by Max Andrews and Mariana Cánepa Luna, that works in an international context from and in Barcelona, Spain. We initiate and develop contemporary art projects in association with institutions and collaborate with artists in productions encompassing a range of organisational forms and scales: genres of display and presentation; editorial practice and publication; forms of assembly, hosting and programming; as well as theoretical and interpretative contexts.

Recent projects include ‘Lawrence Weiner – The Crest of a Wave’, Fundació Suñol, Barcelona (2008); ‘Portscapes’, a series of ten commissions in the Port of Rotterdam, the Netherlands (2009) and the participation in the two editions of ‘No Soul For Sale: A Festival of Independents’ (X Initiative, New York, 2009, and Tate Modern, London, 2010). Latitudes was a partner organisation in ‘The Last Newspaper’ at the New Museum, New York (2010–11), and was the guest curator of ‘Amikejo’, the 2011 season of Laboratorio 987, project space of MUSAC, León, Spain. ‘The Dutch Assembly’ was an accumulation of thirty events by art institutions and artists from The Netherlands convened for ARCOmadrid 2012.

Contenidos
El comisariado y la creación independiente. Generaciones emergentes: relevo y alternativas

A lo largo de esta sesión nos gustaría analizar los aspectos claves que configuran la nueva escena cultural de la ciudad de Barcelona como resultado de los recortes en subvenciones y ayudas así como el reciente anuncio de la subida de impuestos. Del mismo modo, reflexionar sobre el papel que tiene el comisario frente a la situación actual así como su rol y oportunidades en el nuevo mapa de las instituciones públicas y privadas culturales.

Somos testigos de los recientes cambios de rumbo que han sufrido ciertas instituciones y proyectos de la región por parte de aquellos tecnócratas que por naturaleza, sólo piensan en los logros del partido frente a las demandas de proyectos culturales a largo plazo y con continuidad ―¿por qué se cerró La Capella del MACBA?, ¿Cánodromo vs Fabra i Coats?. Por este motivo, entendemos que el futuro del comisario independiente es complicado si él mismo no genera proyectos por si solo ya que las instituciones han dejado de tener los recursos, el criterio y la credibilidad necesarios para acogerlos y llevarlos a cabo.

Depende en parte de los comisarios independientes, artistas y profesionales que conforman el organigrama de las artes visuales contemporáneas que la escena cultural de una ciudad cuente con propuestas de nivel, solidas y potentes independientemente del apoyo recibido por las instituciones publicas.

En este aspecto, como respuesta a la falta de reciprocidad entre los agentes oficiales culturales del país, nos interesa hacer hincapié en la importancia que tiene actualmente el colectivismo como herramienta de reflexión, crítica constructiva y generación de sinergias. Entendemos el colectivismo como el diálogo plural y el intercambio de visiones que son necesarias para propulsar y activar el pulso artístico-cultural de una ciudad.

Sin embargo, frente al panorama de crisis actual con el que se perpetúa la precariedad económica del comisario, nos inquietan una serie de preguntas: ¿es el comisario una voz que debe posicionarse ante una instrumentalización política – cada vez mayor- de la cultura?, ¿cómo proponer y llevar a cabo propuestas contando cada vez con un menor apoyo y subvenciones?, ¿cómo seguir trabajando con menos recursos?, ¿existen alternativas, cuáles, y dónde tendrían lugar?, ¿el extranjero: única solución para proyectos de comisariado?

Finalmente, otro de los temas que nos interesa debatir es la cuestión de la falta de relevo generacional, así como cuáles podrían ser las fórmulas para apoyar a los jóvenes comisarios quienes, aun estando altamente formados, se encuentran sin espacios ni oportunidades donde poner en práctica sus ideas.

Conclusiones
Aún impregnados por el ambiente veraniego de agosto, empieza el nuevo més de septiembre y para abrir boca, se reúne con Latitudes! Muchas ganas de conocer a los comisarios que ya cuentan en su historial con decenas de proyectos en las instituciones internacionales de arte contemporáneo más relevantes y considerados por la revista Flash Art como los únicos comisarios españoles más potentes junto con Chus Martínez. Siguiendo el formato habitual, después de la ronda de presentaciones, Max y Mariana nos cuentan su trayectoria, primero individual, luego juntos!
Max Andrews (Bath, UK, 1975) estudió Critical Fine Art Practice (BA Hons) en la Universidad de Brighton (1995–98) y se graduó en el MA Curating Contemporary Art, Royal College of Art, Londres (2001–03). Fue Curatorial Fellow en el Walker Art Center, Minneapolis (2003–04) y Special Projects Curatorial Assistant to Director en la Tate Collection, Londres (2004–05) donde trabajó directamente con el comité de adquisiciones quien estaba por el momento reorganizando las diferentes colecciones. Contribuye regularmente en la revista Frieze y ha contribuido en otras incluidas Tate Etc., Untitled, Art&Co, DADDY, SUM, Mousse, Spike, Karriere y UOVO y ha sido ensayista para publicaciones como Bits & Pieces Put Together to Present a Semblance of a Whole: Walker Art Center Collections (2005); Henrik Håkansson (Dunkers Kulturhus, Sweden, 2005 and Museo Tamayo, México City, 2008–9); Frieze Art Fair Yearbooks (2005–12); Day for Night: Whitney Biennial 2006; Brave New Worlds (Walker Art Center, Minneapolis, 2007–8); Life on Mars: 55th Carnegie International 2008 y Haegue Yang (sala rekalde, Bilbao, 2008–9) y Robert Smithson: Art in Continual Movement (2012).Mariana Cánepa Luna (Montevideo, Uruguay, 1977) sus padres se mudaron a Barcelona cuando ella tenia tan solo un año. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Barcelona (1995–2000) y estudió Cinema History (DAMS, Università degli Studi di Bologna, 1999) antes de graduarse en el MA in Curating Contemporary Art, Royal College of Art, London, (2002–4). En 2001, ayudó al equipo curatorial encargado de la retrospectiva de Frank Gehry, Architect, en el Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York. Entre 2004–5 fue Curatorial Fellow de Fondation de France en la Serpentine Gallery. Ha contribuido en revistas como Untitled, Art&Co, SUM, Frieze, Mousse, Atlántica and UOVO y en publicaciones incluidas Brave New Worlds (Walker Art Center, Minneapolis, 2007–8); Estratos, PAC Murcia (2008); Artistic Interventions, Expo Zaragoza (2008) y Before Everything, Centro de Arte Dos de Mayo (2010).
Etapas de formación: pre-Latitudes
Mariana terminó la carrera de Historia del Arte sin saber muy bien cuál sería el siguiente paso. Mientras nos lo explica, todos coincidimos que en las universidades españolas no te enseñan qué y cómo aplicar lo aprendido al sector profesional. Y que en muchas ocasiones, tiene que ser un libro, una exposición, una conversación, una especie de señal la que te guíe de alguna manera o te dirija hacia un área u otra ayudando a encontrar tu lugar. Mariana tuvo suerte pues cayó en sus manos un libro muy especial, la biografía de Peggy Gugenheim, del que le interesó especialmente la emigración de los artistas europeos a USA en los años 50. Aquello ocurría en el año 1998, cuando internet y el uso de ordenadores era algo casi nuevo y en absoluto generalizado, Mariana tecleó ‘Peggy Gugenheim’ y dió con la Fundación y las oportunidades de internships. Era la primera vez que le daban una beca y una vez terminada la universidad se fue inmediatamente a Venecia con la sensación de no haber conseguido empaparse de la historia del arte y en especial la del siglo XX. Impresión que todos en la mesa compartimos por nuestra propia experiencia. Al regresar a Barcelona, Mariana solicitó una beca para hacer internships en las tres fundaciones Guggeheim y no se la dieron, pero le ofrecieron poder colaborar en la exposición de Frank Gehry sin cobrar nada de nada. Con 22 años era una oportunidad única y contando con el sponsorship de su familia pudo permitirse ir y aprender todo lo que no le habían enseñado en la universidad.Opinamos unánimemente que en la universidad se profundiza poco en contenidos de arte contemporáneo, además de la poca información y formación sobre el amplio espectro de posibles y salidas profesionales que tienen los estudiantes de Historia del Arte y Humanidades.

Al volver a Barcelona se encuentra sin saber demasiado por dónde empezar y no conoce muy bien la escena local. Trabajó durante un tiempo corto en una galería comercial de Barcelona que, después de su experiencia en un departamento de comisariado, no le gustó en absoluto. De nuevo, la red de amigos y conocidos que hizo durante sus prácticas en Guggeheim fue fundamental para conocer nuevas oportunidades en el extranjero, así es como conoció el MA del Royal College of Art de Londres y allí es donde conoció a Max! Pasó un tiempo hasta que empezaron a hablar de un proyecto común que luego sería Latitudes. El referente: una iniciativa curatorial tipo Artangel reproducida en España.

Pero antes que nada, las etapas de formación fueron cruciales para ambos; Max estuvo trabajando en el catálogo y en las residencias durante su fellowship en Walker Art Centre – el centro estaba por entonces en obras de ampliación. En las residencias trabajó con el Community Program para jóvenes adolescentes, y con artistas que trabajaban con los jóvenes de esta comunidad. Esta experiencia fue muy útil y enriquecedora. Paralelamente, Mariana estaba terminando su último año del master en Londres, y quiso hacer sus prácticas en Artangel y aunque no salió, tuvo la oportunidad de hacer las prácticas en el departamento de educación y programas públicos de la Serpentine Gallery (antes de Hans-Ulrich Obrist!). El proyecto que le adjudicaron a Mariana consistía en desarrollar, en relación con Fondation de France, un programa con jóvenes ‘sin techo’.Fondation de France se encarga de llevar a cabo y facilitar proyectos de arte público en zonas que necesitan ser de alguna manera ‘rehabilitadas’. Trabajan a partir de una serie de mediadores, personas que se encargan de mediar entre la necesidad, los medios económicos, el lugar, su comunidad y la posible intervención artística. Estos proyectos pueden durar meses o años ya que el dinero proviene de la comunidad que lo necesita. De hecho fue el mismo centro fue el que contactó con la Serpetine Gallery.

La labor de Mariana era identificar la necesidad, el interés de ésa comunidad concreta, el artista y articularlo todo en un proyecto de arte público. El contrato de Mariana terminó antes de que el proyecto hubiese terminado. El resultado fue una publicación que mappeaba la zona con dibujos de Nils Norman y de cómo era vivir como homeless. Mariana nos cuenta que el proyecto fue todo un reto por el cambio de registro de una realidad a otra: centro de día de jóvenes ‘sin techo’ vs Serpentine Gallery.

En Barcelona: Latitudes
Paralelamente, a Mariana le encargaron organizar la conferencia ‘Art in the Public Realm’ organizada por la Serpentine Gallery donde tuvo la oportunidad de mostrar modelos y agencias exteriores que trabajaban con el arte público como Fondation de France o SKOR. En este sentido e intencionadamente Mariana comisionó de alguna manera la audiencia ya que invitó a todo el staff del Arts Council para mostrarles nuevas maneras de empezar y formular proyectos, especialmente de arte público.

Cuando ambos hubieron terminado sus respectivos proyectos en Londres decidieron instalarse juntos en Barcelona y sin un plan realmente sofisticado empezaron a trabajar como Latitudes. Esto ocurría hace siete años. Escogieron Barcelona porque, establecer una pequeña asociación curatorial independiente en Londres parecía demasiado arriesgado económicamente y en una ciudad donde siempre están pasando miles de cosas su proyecto podría ser rápidamente absorbido por la multitud de todos los demás proyectos.

Aunque Max y Mariana no llegaron con las manos vacías sino con un proyecto in progress. Gracias a una antigua profesora y un proyecto de la Royal Society of Arts, les encargaron una publicación sobre lo que significaba el reciclaje y el ser sostenible con el medio ambiente. Después de años de investigación se publicó Land, Art: A Cultural Ecology Handbook (2006), siendo un éxito total – no quedan ejemplares a menos de 300 euros en amazon.com! Desde entonces, vivieron un boom de encargos de artículos para revistas y proyectos sobre este mismo tema y similar justo cuando apareció también la película de Al Gore y las campañas de concienciación sobre el reciclaje. Hoy en día hubiese sido impensable publicar un libro de 200 páginas y tapa dura! Consiguieron hacer un proyecto expositivo, una publicación y una conferencia en motivo de Sharjah Biennale Art, Ecology and the Politics of Change (2007) – también una exposición en Nogueras Blanchard en sus primeros días (2007) y en la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo (2008) explorando la misma línea.

Latitudes – línea, práctica, metodología
Nos preguntamos, el tema del land art y arte público es vertebrador en el trabajo de Latitudes, pero llega un momento en el que amplían el radio, ¿se debe a las propuestas que les ofrecen o es que les deja de interesar? Latitudes afirma que siguen muy interesados en el tema pero también en muchos otros! Además por entonces empezaban a ser conocidos como ‘los comisarios verdes’, concepto que les atemorizaba pues querían evitar clasificaciones y encasillarse en una área concreta.Vosotros vinisteis a Barcelona con la intención de desarrollar proyectos públicos fuera del ámbito museístico, ¿en qué momento o cómo visteis que no era factible llevarlo a cabo en Barcelona? ‘En el momento en el que no existe un Arts Council ya que todos tenemos que vivir de algo. Además de la mentalidad, el ‘angel’, la figura del filántropo que da dinero para fomentar y desarrollar proyectos artísticos, aquí no existe. Además a nivel fiscal y de impuestos no hay ninguna facilidad, no existe la mentalidad ni iniciativa de fomentar la filantropía tanto individual como corporativa para con el sector artístico y de la cultura’.Como Latitudes, siempre habéis dado la imagen de ser comisarios independientes a tiempo completo sin concesiones económicas, ¿cómo lo conseguís? nos cuentan Mariana y Max que los dos han sido profesores de inglés en Hangar, además de hacer muchísimas traducciones para IMMA, Irisih Museum of Modern Art, y otros muchos artículos. Obvio, se han de pagar los autónomos, agua, luz y comer! nos cuentan que lo más complicado de ser independiente es que siempre se ha de estar pensando en la economía: reconocen ser claros a la hora de hablarlo y mencionarlo en el segundo email que intercambian con un posible proyecto, con una propuesta. ‘En España no está bien visto, se percibe como no correcto o fuera de lugar. Sin embargo, cada hora invertida en una propuesta e intercambio de emails podría haberse dedicado a otros proyectos’. Recomiendan preguntar para conocer las condiciones económicas desde el principio – ‘es mejor enviar el email que tu quisieras recibir explicando las razones por las que te han escogido, qué proyecto les ha interesado y qué esperan de tu propuesta’. En ocasiones sólo viendo el encabezado y cuerpo del email, cómo ha sido redactado, se sabe si el proyecto será interesante o no.¿Habéis rechazado proyectos? ‘un montón! Tenemos una carpeta de proyectos rechazados, hay períodos en que todo el trabajo se concentra en un mes y tenemos que decidir y no aceptar más. Somos dos y nunca hemos tenido un becario, no nos interesa ofrecer una situación de trabajo por la que no podemos compensar. No con las mismas condiciones que nos ofrecieron a nosotros. Todo el mundo tiene gastos y las horas de trabajo se han de pagar’.¿Os vienen a buscar o vais vosotros? ‘ambas, hemos tenido que buscar mucho al principio, tenemos carpetas de proyectos que hemos presentado a becas y convocatorias y no salieron como MARCO Vigo, Caja Madrid, Inéditos… Todo ello, como ya sabéis, lleva muchísimas horas de trabajo! a veces, sin embargo, de un no sale un sí. Quizás no ganamos la beca pero nos invitan a presentar un programa de video o unas conferencias. Los contactos y el networking ayuda, por no decir que es fundamental. Lo que hacéis en este grupo ayuda y también en cada uno de los lugares donde hayáis colaborado, son gente que ya os conoce’.¿Hasta qué punto puede el comisario independiente tener un criterio curatorial específico? ¿os especializáis en una serie de temas? ‘El criterio es algo que nos hemos hecho nosotros mismos, desde el principio te interesan ciertos temas y no otros, y con el tiempo los vas reformando. Es importante especializarse en temas y explicar y argumentar muy bien quién eres como profesional, qué te interesa, cuál es tu especialidad. Al principio cuando empezamos absorbimos toda la información, son todo inputs como una gran nube, más adelante vas viendo qué te interesa más y vas decantándote por ciertos temas más específicos. Es normal sentirse que no sabes nada, que te falta mucho por conocer, pero es imposible ser especialista de todo’. Qué lujo que te paguen por investigar! pues justo la beca de BCN Producció la ha ganado Latitudes para 2013.Apuntamos que en cuanto a metodología, cuando un comisario tiene un encargo existen unos tiempos de investigación, listado de artistas, a formarse, estudiar, ver exposiciones y a veces cuánto mejor van las cosas, menos tiempo tiene uno para dedicarse a ello. ‘Si es cierto, y hay que sumarle la auto-disciplina de investigar, dedicar tiempo; y cuanto más sabes más quieres saber, convirtiéndose en un círculo vicioso positivo’. Latitudes son comisarios consagrados, y nos aconsejan según su experiencia que ‘si quieres ser un profesional del mundo contemporáneo hay que conocer quién esta en este mundo, lee y entérate de quién es quién’. Latitudes admite que ‘como éste es el mundo que nos apasiona, nos motiva y nos gusta y es lo único que sabemos hacer, aprenderemos y seguiremos investigando hasta que nos aburramos!’¿Por qué utilizáis la palabra ‘oficina’ de comisariado para describir Latitudes? Nos explican que hace siete años en España nadie utilizaba la palabra oficina sino más bien asociación, colectivo, agencia. ‘Parece que la gente entiende muy bien lo que se hace en una oficina de arquitectos, de diseñadores y demás’.Hablando de la figura del comisario como agente que tiene una posición y opinión y tiene que ser coherente y consecuente con ella, sabemos que os ofrecieron comisariar la primera exposición de Fabra i Coats, ¿por qué no lo aceptasteis? ‘Nosotros enviamos una carta explicando nuestras razones. El contexto es que nosotros aplicamos para la convocatoria del Canódromo y no obtuvimos respuesta alguna. Lo aceptamos y pasamos a otro tema’. Para Latitudes fue todo un reto y fue complicado decir que no, un debate interno, pero después del drama que ha envuelto al Canódromo, ‘no podíamos aceptar hacer la primera exposición en Fabra i Coats. Somos humanos y tenemos una moral y una opinión, hay que seguir los principios que tiene cada uno. Ser consecuente.

Nos parece a todos que en Fabra i Coats no ha habido un proceso democrático, ni código de buenas prácticas. Sin un equipo, sin una línea, una visión a largo plazo u objetivo. No vemos una continuidad de proyecto, un programa o agenda a seguir – o al menos nunca se ha hecho difusión de ello, no ha sido comunicado públicamente. Sabemos que la primera exposición la comisaria David G. Torres y la segunda Moritz Küng, y luego? Es una gran espacio que tiene que llenarse con propuestas artísticas. Otro tema es que sí existen espacios de sobras para exponer, hay muchas fábricas de creación de Barcelona pero son centros con programas muy diversos de ciencias, new media, teatro y no exclusivamente de artes visuales contemporáneas. Latitudes apunta que se ha de intentar mejorar lo que ya existe, no hace falta crear nuevos centros si los que hay, mejorados y bien gestionados funcionarían eficientemente. Apunte con el que estamos de acuerdo y que podemos aplicar a muchos otros.

Reflexionamos sobre el cierre de Santa Mónica y la condena por falta de audiencias que sufren muchos centros por una especie de ‘alergia’ que los políticos catalanes tienen sobre al arte contemporáneo. De nuevo el debate sobre los proyectos más accesibles y ‘fáciles’ vs proyectos más arriesgados y específicos que deben mostrarse en un museo público. Obviamente se han de proporcionar todos los medios posibles para facilitar información y contextualizar el proyecto expuesto con hojas de sala, vinilos, catálogos etc. el ejemplo sería Tate, museos que utilizan estrategias muy diversas para alcanzar todo tipo de targets de públicos. La conversación va para largo pero nos cierran el restaurante y nos quedamos con muchas ganas de seguir debatiendo. Decidimos que tendrá que haber un segundo encuentro con Latitudes. Hasta pronto!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s